ISABEL Y JUANJO

BODA EN FINCA LA TOSCA, CHURRIANA

«Hay momentos en la vida que no se explican, solo se sienten.»

— Pablo Neruda

Noviembre en Málaga tiene una luz que el verano no conoce. Más baja, más dorada, más honesta. La que entra de lado y lo toca todo con una suavidad que invita a quedarse.

Una tarde de sábado, la capilla del Colegio La Asunción en Pedregalejo se llenó de ese silencio particular que precede a lo importante. El que se instala entre los bancos cuando alguien está a punto de cambiar algo para siempre.

Hay gestos que no se ensayan. Una mirada que se quiebra, una mano que aprieta sin darse cuenta, una sonrisa que no sabe muy bien si reír o llorar y al final hace las dos cosas. Eso es lo que queda cuando todo lo demás pasa.

Después, Finca La Tosca en Churriana. La noche cerrada de noviembre, las luces cálidas, la música. Y en la mesa, Doña Francisquita puso lo que siempre pone: el cuidado en cada detalle, el sabor que hace que la gente se quede un poco más de lo previsto.

Esa hora de la fiesta en que la gente deja de ser quien era por la mañana. Cuando el baile deja de importar y lo que importa es estar.

Isabel y Juanjo lo vivieron desde dentro. Y eso, al final, es lo único que se recuerda.

Si buscáis fotógrafos de boda en Málaga, podéis conocer más sobre cómo trabajamos aquí.

Acompañando a Sole Hafner.

ISABEL & JUANJO

BODA EN FINCA LA TOSCA, CHURRIANA

«Hay momentos en la vida que no se explican, solo se sienten.»

— Pablo Neruda

Noviembre en Málaga tiene una luz que el verano no conoce. Más baja, más dorada, más honesta. La que entra de lado y lo toca todo con una suavidad que invita a quedarse.

Una tarde de sábado, la capilla del Colegio La Asunción en Pedregalejo se llenó de ese silencio particular que precede a lo importante. El que se instala entre los bancos cuando alguien está a punto de cambiar algo para siempre.

Hay gestos que no se ensayan. Una mirada que se quiebra, una mano que aprieta sin darse cuenta, una sonrisa que no sabe muy bien si reír o llorar y al final hace las dos cosas. Eso es lo que queda cuando todo lo demás pasa.

Después, Finca La Tosca en Churriana. La noche cerrada de noviembre, las luces cálidas, la música. Y en la mesa, Doña Francisquita puso lo que siempre pone: el cuidado en cada detalle, el sabor que hace que la gente se quede un poco más de lo previsto.

Esa hora de la fiesta en que la gente deja de ser quien era por la mañana. Cuando el baile deja de importar y lo que importa es estar.

Isabel y Juanjo lo vivieron desde dentro. Y eso, al final, es lo único que se recuerda.

Si buscáis fotógrafos de boda en Málaga, podéis conocer más sobre cómo trabajamos aquí.

Acompañando a Sole Hafner.

invitada de boda llevando decoración floral con niños pequeños acompañándola
salida de una iglesia con pétalos en el aire
detalle de dos manos colocando un reloj con fondo de mar y barcos
hombre abrazando a mujer por la espalda besando su mejilla
invitada de boda con un sombrero de paja
novia preparando el velo antes de entrar en inglesia
abrazo emotivo entre invitada y novia
invitada de boda celebrando con ramo en alto
mujer de rojo sonriendo levantando un ramo
hombre abrazando a mujer por la espalda besando su mejilla
novia preparando su velo antes de entrar en la iglesia
invitada de boda celebrando con ramo en alto
novia sujetando ramo de flores
pareja recién casada caminando en iglesia
pareja de recién casados besándose
mujer de rojo sonriendo levantando un ramo
novia preparando el velo antes de entrar en inglesia
novia entrando en el coche tras la boda

DISPONIBLES EN EUROPA